Hacer un documental en solitario

Guía para saber cómo empezar un documental: preguntas, consejos y consideraciones clave antes de iniciar un proyecto documental desde cero, sin repetir los lugares comunes de siempre.

9/21/20267 min read

¿Puedo hacer un documental en solitario?

Cuando una persona comienza a pensar en la posibilidad de hacer un documental, la inercia natural suele ser querer hacerlo todo. Es decir, escribir el guion, encargarse de la preproducción, grabar, editar, hacer la postproducción y, para finalizar, ser también la responsable de la distribución y la exhibición.

La pregunta, entonces, aparece casi de inmediato: ¿es posible hacer todo eso y conseguir que el trabajo se vea como algo profesional?

La respuesta es: es complicado, pero sí. Por supuesto que se puede.

Ahora bien, que se pueda hacer no significa que sea fácil, ni que sea lo más conveniente en todos los casos. Hacer un documental en solitario implica tener en consideración ciertos aspectos y ser consciente de algunas limitaciones. No te lo digo para desanimarte, sino para que puedas empezarlo con una mayor claridad.

El proceso será más largo

Lo primero que debes tener presente es que el proceso se va a prolongar mucho más que si lo haces en equipo. Y te advierto que los plazos de un documental ya suelen ser bastante largos por sí mismos.

Por eso te recomiendo que aquello que quieras expresar a través de tu trabajo tenga algún tipo de conexión potente contigo y con tu vida. Esa conexión va a ser importante cuando aparezca el cansancio, cuando el proyecto se estanque o cuando tengas la sensación de que ya no sabes muy bien por qué empezaste.

Un documental puede acompañarte durante meses o incluso años. Si el tema no tiene una raíz fuerte en ti, es muy probable que el interés decaiga antes de que la película encuentre su forma.

Vas a tener que dividir tu energía

Si trabajas en solitario, no te vas a poder centrar en un solo aspecto del proceso. Tendrás que investigar, escribir, producir, grabar, pensar en el financiamiento, resolver problemas técnicos, ordenar el material, editar y tomar decisiones creativas.

Eso implica que el gasto de energía va a ser muy grande. Dividir tus esfuerzos entre la producción y la dirección es una tarea agotadora, que puede llevar al límite incluso a personas muy preparadas.

Una cosa es tener una idea y otra muy distinta es sostener todas las capas necesarias para que esa idea se convierta en una película. Por eso, antes de comenzar, conviene preguntarse honestamente cuánto tiempo, energía y capacidad de organización puedes dedicarle al proyecto.

No basta con saber usar la cámara

Para hacer un documental en solitario necesitas conocimientos reales de producción, dirección, cámara, sonido, edición y postproducción. Y cuando digo esto no me refiero únicamente a saber manejar un programa de edición o conocer todas las funciones de tu cámara.

Eso es importante, por supuesto, pero no es suficiente.

Realizar un buen documental implica tomar decisiones sobre la historia, el punto de vista, el acceso a los personajes, el ritmo, la ética de la representación, la planificación de la grabación y la relación con las personas filmadas. La técnica es necesaria, pero no reemplaza la mirada.

Puedes tener una cámara excelente y aun así no saber qué película estás haciendo. Y también puedes tener pocos recursos, pero una mirada clara, una buena relación con la realidad que filmas y una estructura capaz de sostener todo el relato.

La investigación será todavía más importante

Como no vas a tener una mirada externa acompañándote durante todo el proceso, uno de los momentos más relevantes será la investigación. La investigación siempre es importante en un documental, pero en este caso lo es todavía más.

Esa mirada externa que no tienes en el equipo puede venir, al menos en parte, de la cantidad y diversidad de fuentes de las que te nutras previamente. Leer, conversar, observar, entrevistar y contrastar puntos de vista puede ayudarte a marcar mejor el rumbo que quieres seguir.

La investigación documental, las entrevistas o la observación participante son algunas metodologías que puedes utilizar para no caer en el estereotipo ni en el cliché.

Cuanto más solo trabajes, más importante será abrir ventanas hacia otras miradas. De lo contrario, corres el riesgo de encerrarte demasiado en tus propias ideas.

Ahorrar dinero no siempre significa ahorrar recursos

Algunas personas piensan que, si tienen todo el equipamiento técnico necesario y no tienen que pagarle a nadie porque lo van a hacer todo ellas mismas, el documental no costará mucho dinero.

Y puede que eso sea cierto en términos económicos inmediatos. Pero te aseguro que lo que sí vas a emplear es tiempo. Mucho tiempo.

Y recuerda que el tiempo es una de las cosas más preciadas que tienes. Mayor incluso que el dinero en muchos momentos. Por eso deberías cuantificar y valorar tu hora de trabajo para saber realmente cuánto te va a costar tu película.

Planifica, pero deja margen para lo imprevisto

No me cansaré de decirlo porque considero que es fundamental, especialmente cuando trabajas haciéndolo todo tú. Establece una planificación y un cronograma de lo que quieres realizar, pero deja siempre un margen para los aspectos que no han sido previstos.

Sé realista. No planifiques como si fueras una productora con diez personas disponibles si en realidad estás tú solo o tú sola con una cámara, un computador y algunas horas libres a la semana.

También debes tener presente que el azar suele ser una parte muy importante en el proceso documental. A veces aparece algo inesperado que mejora la película. Pero otras veces ocurre un imprevisto que puede detenerlo todo.

Y aquí hay una diferencia importante: cuando minimizas la cantidad de personas involucradas, también minimizas ciertos riesgos de coordinación. Pero al mismo tiempo, si todo recae sobre ti y te ocurre algo, el proyecto puede detenerse en seco.

Grabar en solitario limita tu atención

Si quieres grabar todo en solitario, debes tener presente que no podrás centrarte al cien por cien en los aspectos creativos. Esto se nota especialmente cuando grabas una entrevista.

En una entrevista, por ejemplo, tienes que escuchar a la persona, formular preguntas, observar sus gestos, cuidar el vínculo, atender a lo que está apareciendo emocionalmente y, al mismo tiempo, vigilar la cámara, la luz, el encuadre, el sonido, la batería...

Eso es mucho.

Y puede ocurrir que, por cuidar demasiado lo técnico, pierdas algo importante del encuentro humano. O al revés: que por estar muy atento a la conversación, no detectes un problema de sonido o de imagen.

Menos es más

En la medida de lo posible, simplifica al máximo todo el proceso. Sigue a rajatabla la máxima de que menos es más, empezando por el tema o el contexto que aborda tu documental.

Una película sobre tu familia, sobre un solo protagonista o sobre una situación que ocurre en un espacio muy delimitado puede ser un excelente punto de partida para abordar en solitario la realización de un documental.

Por ejemplo, una historia que se desarrolla en una casa, en un parque cercano, en una calle específica, en un taller o en un pequeño espacio comunitario puede ser mucho más viable que un documental con muchos personajes, muchas ciudades y muchos años de seguimiento.

No se trata de pensar en pequeño, sino de pensar con precisión. A veces, cuanto más delimitado es el territorio, más profundidad puedes alcanzar.

En la edición aparecerán bloqueos

En la edición vas a tener momentos de bloqueo. Momentos en los que sabes que algo no está funcionando, pero no tienes idea de cómo solucionarlo.

Cuando trabajas con otras personas, alguien puede darte una mirada distinta, proponerte un camino o ayudarte a ver algo que tú ya no puedes ver. Pero si estás en solitario, esa distancia tendrás que construirla de otra manera.

A veces será necesario retroceder y volver a un punto previo. Otras veces, tendrás que distanciarte. Si necesitas lo segundo, deja el computador durante un par de semanas y luego retoma el trabajo.

Puede resultar frustrante, pero recuerda que algunas veces, para avanzar, es necesario retroceder unos pasos.

Muestra la película a personas que no sepan nada del proyecto

Cuando te acerques al final y tengas una edición bastante definida, será fundamental proyectar la película a personas que no sepan nada de tu proyecto. Después del visionado, podrás hacerles las preguntas que necesites contestar.

Insisto: no deberían saber nada del proyecto. Si ya conocen demasiado, verán la película condicionadas por lo que tú les has contado antes. Lo que necesitas saber es si la película se entiende, si emociona, si genera preguntas o si comunica aquello que tú creías estar comunicando.

En lo personal, prefiero que el grupo sea heterogéneo. Es decir, que no todas las personas vengan del mundo audiovisual. A veces alguien que no sabe nada de cine puede hacerte una observación mucho más útil que alguien que solo quiere hablar de recursos formales.

Eso sí: no se lo pidas únicamente a tu mamá, a tu pareja o a alguien que te quiere demasiado como para decirte la verdad. Lo que necesitas en ese momento es sinceridad. Aunque duela.

Entonces, ¿conviene hacer un documental en solitario?

Sí, puedes hacer un documental en solitario. Pero debes entender muy bien lo que eso significa.

Significa que el proceso será más largo. Que tendrás que dividir tu energía. Que necesitarás conocimientos técnicos, pero también criterio narrativo y sensibilidad humana. Que la investigación será esencial. Que el ahorro económico puede convertirse en una gran inversión de tiempo. Que tendrás que planificar con realismo, simplificar al máximo y aceptar que no podrás controlarlo todo.

Pero también significa algo valioso: tendrás una libertad enorme. Podrás trabajar con intimidad, moverte con ligereza, tomar decisiones rápidas y acercarte a ciertas realidades con menos aparato alrededor.

La clave está en elegir bien el proyecto porque no todos los documentales son adecuados para hacerse en solitario. Pero algunos sí.

Para terminar

Hacer un documental en solitario no es imposible. Pero tampoco debería idealizarse. Puede ser una experiencia increíble si eres consciente de sus límites y si construyes una metodología que te permita sostener el proceso sin desgastarte por el camino.

Antes de empezar, pregúntate si la historia tiene una conexión fuerte contigo, si puedes simplificar el rodaje, si tienes los conocimientos necesarios, si cuentas con tiempo real y si estás dispuesto a pedir ayuda o miradas externas cuando llegue el momento.

Porque una película puede nacer de una sola mirada, pero difícilmente crece si nunca se encuentra con la mirada de los demás.

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